jueves, 16 de octubre de 2014


Nº 76

A José Ángel Valente le admiro un poco porque no le he leído mucho, pero siempre me ha apetecido admirarle más y tras las apetitosas lecturas de EL FIN DE LA EDAD DE PLATA, NUEVE ENUNCIACIONES, FRAGMENTOS DE UN LIBRO FUTURO, y  parte de su antología anterior creo que le hincaré el diente a esta obrita inesperada para mí, escrita en esa prosa suya que tanto me impactó en su momento. Empieza así esta narración autobiográfica, apasionante, violenta y descarnada, según nos indican en la contra:


José Angel Valente,  desde 1980.
Galaxia Gutenberg, 2014.

102 páginas.
16 €.

Filtración de los gris en lo gris. Estratos, cúmulos, estalactitas. Grandes capas de mierda sobre grandes capas de mierda, y así de generación en generación. París. Cuánto tiempo te hemos amado bajo los puentes donde ninguno habíamos estado. Cae la luz en el gris, variación de lo gris en lo gris. París no ha existido probablemente nunca. En todo caso no existe en la actualidad. ¿Qué actualidad? Sería inútil precisarlo. Tampoco la actualidad es cosa que tenga natural existencia. Aquí no existe nada ni nadie más que el sumergido rumor de la mierda de los siglos surcada por ejércitos de ratas. Hay lugares donde la mierda se arremolina a poco de la caída de la tarde. St. Michel, Montparnasse. La Sena, conspicua madre, perpetua y transitoria, se lleva infatigablemente la ciudad a lomos y a nosotros con ella. ¿Qué extraño amor ha convocado aquí de antiguo a los mortales? Bajo los puentes nos hemos encontrado, nos hemos reconocido, hemos partido otra vez. No, no es este el lugar. Fatiga. Ahora se siente la fatiga.

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