miércoles, 29 de junio de 2011

Los locos de Valencia.


OLMEDO CLÁSICO 2011.
Viernes 15 de julio. Corrala Palacio del Caballero.
23 horas.
Centre Teatral de la Generalitat.


Autor, Félix Lope de Vega, 1590-95.
Editorial Castalia, 2003.

356 páginas.
Pvp, 14 €.

A lo que vamos, la tema es la tema. Cada loco tiene la suya. También por extensión se dice el suyo: cada loco con su tema. Hilan, ¿no? Pues eso. Lo digo porque no se pierdan en feminizaciones que no esperan, ya que Lope de Vega recurre al tema de la tema a menudo. Por ejemplo, el caso de Erifila: protagonista femenino al que efectivamente le han robado como, desesperada, cuenta a quien le escucha: me han robado tres mil ducados. Este es el tema (o la tema), asegura Valerio o Gerardo, no recuerdo. Es decir, tenemos a una mujer noble y cuerda en un manicomio valenciano (quizá el mismo al que hacen referencia los libros de historia como el primero de Europa) porque se la toma por loca.

La tema de Floriano no la recuerdo, pero tampoco está loco y ha de fingir. Se cree asesino del príncipe heredero y su salida es la entrada al manicomio. Este fingimiento es castigo por los hechos acaecidos. No busca librarse de la prisión sino de la muerte. El contexto es el caldo de cultivo de los juegos literarios y poéticos del dramaturgo madrileño, porque Floriano y Erifila se conocerán y quedarán, entonces sí, verdaderamente locos y, por supuesto, de amor. Lope fino como siempre.

Tengo anotado en un trozo de papel: parlamento perfecto de Valerio a propósito del amor (v. 591, pág. 152). No sé si no será un tanto exagerado. A ver. Bueno, descubro que, en realidad es a partir del verso 551 y en la página150:

¡Muy buen lance echó mi suerte
en el suceso de hoy,
pues desta ocasión estoy
casi al punto de la muerte!
Llevé con temor no poco
al hospital a Floriano,
donde dejo un cuerdo sano
y traigo un enfermo loco.
Después que vi la mujer
que agora llevan de aquí,
o todo el seso perdí
o no tengo qué perder.
¡Jesús! ¡Qué gran perfección!
Bien dicen que es accidente
lo que pasa fácilmente
por la vista al corazón.
¿Era muger lo que vi
o era algún ángel del cielo?
¿Estoy en mí? ¿Qué recelo?
Todo estoy fuera de mí.
¿Por qué la dejé llevar,
pudiéndolo resistir
o hasta saber y inquirir
su patria, estado y lugar?
Ya veo mi seso poco,
pues que mi alma no toca
en que es loca; mas si es loca,
¿qué mucho que yo sea loco?
Si el amante se transforma
en lo amado, loco soy,
pues a una loca le doy
el alma en que está su forma.
¿Habrá caso más estraño
si aquí me vengo a perder?
Quiérola volver a ver,
que por ventura es engaño.
volver quiero al hospital,
porque en viéndome afligir,
o no me dejen salir,
o allá me curen el mal.

Es genial, claro. El amor como locura, y Valerio como personaje principal pues es responsable de que los dos protagonistas (cuerdos) de la comedia estén encerrados. Idea suya fue el ingreso de su amigo Floriano en el hospital para salvarlo de la muerte y, también, permitió el de Erifila, a la que encuentra desnuda (después de sufrir un robo verdadero y traidor) en la calle, y de la que, además, queda enamorado.

LOS LOCOS DE VALENCIA es una de las primeras obra de Lope de Vega. En ella podemos reconocer perfectamente el planteamiento, el nudo y el desenlace a la manera que sembrara cátedra, los enredos con los que gustaba de dar gusto al público de las corralas, los temas propios como el amor y los celos y, por supuesto, la lírica que hiciera de él uno de los grandes escritores de la época. No obstante, una vez más, esta obra tiene que ganar el noventa por ciento en los escenarios. Más de tres mil versos y un desenlace al uso (no recuerdo como acaba ni le he puesto mucho interés) son demasiadas trabas para su lectura natural. Y esto a pesar de que estamos ante una obra en la que todos sus personajes están locos, la mayoría desde el principio y en un sentido estricto, y otros evolucionando desde la cordura y, quizá, más en un sentido metafórico y, muchas veces, fingido. Pero compréndase que la posibilidad de disparate queda a tiro de piedra y la obra tiene muchos pasajes muy divertidos.

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