miércoles, 11 de marzo de 2015


Nº 86

Hace algunos años que oí hablar de Angélica Liddell (Figueres, 1966) por primera vez. Pocos más bien. Imagino que fue leyendo alguno de los suplementos culturales de los periódicos. De ella no sabía nada más allá de que se trataba de una agitadora que había conseguido cierto reconocimiento provocado por la originalidad y el carácter rompedor de sus montajes. Ahora que me he acercado un poco a su obra veo también que esta tiene profundidad y tan importante como la ruptura que respecto a otras propuestas suponen las suyas hay un fondo de negrura que es una apuesta estética y también filosófica y vital. Liddell escribe y representa desde el odio y por eso sus obras son oscuras. Yo ahora estoy leyendo CICLO DE LAS RESURRECCIONES. Se trata de una trilogía -sus obras suelen serlo- en la que lo existencial aparece en forma de pregunta angustiosa e individual, alejada de lo religioso. El libro es completado con otras dos obras, una en forma de diario y otra en forma de salmos. Como otras veces, transcribo los primeros párrafos del libro, en este caso el segundo capítulo o carta de la parte de la trilogía titulada PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS, ya que el primer capítulo de ella es, a su vez, una transcripción de un texto de Ingmar Bergman, perteneciente a la película LUZ DE INVIERNO. También añado el índice del libro.

Angélica Liddell, 2015
La Uña Rota, 2015

226 páginas.
15 €.



2. Carta de la Reina del calvario al gran amante.

Necesito saber que no estoy equivocada.
Todo esto no puede estar solamente dentro de mí.

Tal vez estoy intentando salvar aquello que no debe ser salvado,
algo torcido que hasta las aves dejarían morir nada más nacer.
Es posible que haya sembrado entre espinos.

Me siento como uno de esos perros con enfermedades en la piel.
Soy tan insignificante, tan fea,
que ni siquiera con un navajazo en la cara podrían ultrajarme,
ni siquiera cubriéndome de escupitajos
no se distinguiría mi cara del esputo.
Para que te hagas una idea,
soy una pocilga en la que están a punto de prenderle fuego a todos los cerdos,
la colilla de un borracho, el mechero de un idiota, el descuido de un retrasado...
Yo, que deseo arder como las santas, ardo como una cerda, a manos de los retrasados.

Esta mañana, desde el autobús,
veía las cosas bellas de la tierra,
potros mamando, almendros en flor, lomos de hermosos animales,
y he pensado, ahí está la respuesta.
Dios no ha creado la belleza para mí.
Cada vez que me asomo a mirarla me castiga,
como si le cosieran la boca a un hambriento.

Pero es precisamente el concepto de castigo lo que me ayuda a vivir.
Y merecerlo. Recibir el castigo porque lo merezco.
Hacer cosas para poder ser castigada,
como por ejemplo escribirte esta carta.
Es el castigo lo que le da sentido a la vida
cada vez que el sentido de la vida desaparece.

Espero que sigas leyendo la carta.
Escribir es como llorar, y hoy no puedo dejar de llorar.
Hoy tengo pena suficiente para talar un bosque.
Si pudiera encontrar un lugar donde no hiciera falta fingir,
lloraría, lloraría a todas horas.
Incluso el cielo me parece un muro.

Si ahora callo, me muero.





ÍNDICE.

PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS
CANTATA BWV4, CHRIST LAG IN TODESBANDEN

YOU ARE MY DESTINY
LO STUPRO DI LUCREZIA

TANDY
INSPIRADO EN LA NOVELA WINESNURG, OHIO, DE SHERWOOD ANDERSON

LA NOVIA DEL SEPULTURERO
DIARIO

SALMOS
CANTOS DE AMOR EN LA EMILIA-ROMAGNA


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