martes, 30 de diciembre de 2008

LA MUJER CALVA.

Cristina Cerrada.Lengua de Trapo. Octubre de 2008.
Ciento ochenta y nueve páginas. Dieciocho con veinte euros.

Es LA MUJER CALVA una obra más que curiosa. Estructurada en forma de pequeños relatos que raramente llegan a las cinco páginas se nos cuenta la historia de una mujer que vuelve a tener a mamá en casa. Muchos años después de vivir sin verla. Se nos cuenta con prosa clara, cristalina, con la intención de explicar una trama que no nos parece tan sencilla como en el reclamo comercial nos anuncian. Decimos la contraportada.

No es sencilla porque el presente de esta novela está atrapado entre los recuerdos del pasado de la protagonista y las reflexiones propias del conflicto que le supone volver a vivir con su madre. Y el futuro si estas reflexiones son deseos. Cuando la madre muera estaremos llegando a la resolución de un conflicto que empieza con la muerte de su padre, y entre ambas se suceden imágenes que se mezclan con la necesidad de su protagonista, nuestra mujer calva, de seguir desenvolviéndose cada día. La estructura nada sencilla a la que hacíamos referencia se convierte así en tema central de la obra. El estilo, el manejo de la lengua se luce, aflora por encima de sus requerimientos prácticos. Y nos encontramos, pese a la falta de retórica en la prosa de Cristina Cerrada, con una obra poética, que merece la pena leer, releer en su conjunto y también en sus capítulos sueltos. Podemos elegir algunos favoritos. Preferimos que lo hagan ustedes. Ese trabajo que nos ahorran.

No somos, sin embargo, capaces de resumir un argumento. Además la cuestión nos deja la impresión de que no es por nuestra culpa que esto suceda. El minimalismo de la autora a la hora de narrar sucesos que se suponen importantes no sólo no es suficientemente eficaz sino que, además, lleva a equívocos innecesarios desde nuestro punto de vista. Así las cosas diremos que nos cuesta situar a los dos hombres con los que se relaciona esta mujer y también al padre. Y nos cuesta establebcer una secuencia de hechos que seguramente la autora no entiende como necesaria a la hora de esclarecer cuanto sucede.

Si la obra merece la pena es, sin duda, por lo original de un estilo que ni siquiera sabemos si llamar novelesco. Una sucesión de relatos a menudo desordenados y que tratan la historia de una mujer que siente. Se sienten las cosas que pasan y también pasan las cosas que se sienten. Se nos ocurre decir esto. Si a alguien de los que echen por aquí un vistazo de vez en cuando piensa cosa distinta que, por favor, lo diga.

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