martes, 24 de febrero de 2009

NOCILLA EXPERIENCE

Agustín Fernández Mallo. Alfaguara, 2008. 205 páginas.

De entre las últimas novedades en español que he leído en lo que va de 2009 se puede destacar esta extraña experiencia que ya debería andar cerca de quienes leyeran NOCILLA DREAM si es que la entendieron. Si no la entendieron quizá se hayan adentrado aún en una extraña experiencia que, más o menos, es lo que me ha pasado a mi porque, sinceramente, no había leído nada del Fernández Mallo.


NOCILLA EXPERIENCE es un libro poético y eso no me lo puede negar nadie. Ni el autor si se pusiera pesado. Ni el autor si no se pusiera pesado. Lo extraño del asunto es que se trata de una poesía cientificista. ¿Cientificista? Ya todo el mundo sabe (o debería saber) que la ciencia tiene más de poético que de cualquier otra cosa, y que las metáforas las inventaron poetas y filósofos a la vez. La mayor diferencia entre poetas y científicos es que estos últimos tienden a vestir con bata blanca, que es como el traje oficial de la primera división de los hacedores de metáforas, sólo que, además, insisten en la veracidad de sus comparaciones. Los poetas inventan y los científicos inventan y, además, se ponen pesadísimos con sus inventos. Se agradece, en este sentido, que Fernández Mallo escriba sin complejos y esperamos que no con la pretensión necia de inventar algo que ya existe.

Pero la prosa de este libro va más allá. Es atrevida en otro sentido, porque forma una compilación de textos raros y originales, además de muy bien escritos, bastante expresivos gracias a un estilo resuelto y bastante llevadero, y sin estridencias estéticas en lo que a su forma se refiere. Entonces, se me puede decir, ¿dónde queda la poesía? La poesía la tiene este hombre en el bolsillo de su bata: lanza teoremas, cuando describe un edificio lo analiza, cuando explica una situación u hecho nos hace ver detalles que a un observador no científico se le escapan. Ahí está la poética: preguntarse si pueden quedar partículas de sudor en el manzano replicado a partir de aquel del que se supone cayó la manzana que hizo pensar a Newton en la gravitación, pensar en la posibilidad de las partículas sólidas de sudor del genial filósofo es poético.

Pero a mi no me parece, como nos ponen (qué pesados) en la contraportada del libro, que esta compilación forme una novela. En ese sentido tengo que decir que estoy hasta las narices de que los contraportadistas o como puñetas se llamen digan lo que les parece con tal de sacar el libro al mercado. A mi me parece una obrita estupenda, que merece ser atendida. Pero no me parece una novela. Es verdad que resulta innegable un sentido interno, unos temas comunes (la técnica, el azar, la paradoja de ambas... caricaturas de nuestro tiempo...personajes que aparecen y reaparecen...) pero eso no monta una novela, a no ser que la novela se esté reinventando, que el siglo XIX y el XX hayan dejado de ser referencia máxima. Pero, digo yo, ¿no sería mejor inventar nombres chulos para las nuevas narrativas? ¿Por qué puñetas hay que llamar a NOCILLA EXPERIENCE novela?

Está claro que hay que vender el producto. Yo lo compraría a gusto sin necesidad de que me engañaran y, aún digo más, es el hecho de que intenten engañarme lo que me crea alguna duda al respecto. Pero es que los pasajes que Fernández Mallo nos regala (en realidad nos los cobra) son originales, crean inquietud unas veces y otras son resultones y todos ellos son posibles sólo desde la perspectiva que el autor elige en sus visiones: recreaciones sobre la realidad más y menos cotidianas y realidades que trascienden a la propia ficción se suceden y cuando cerramos el libro tenemos la sensación de que hay un sentido oculto, un mecanismo común que todo lo mueve, pero no tenemos la sensación de cerrar una novela, ni falta que hace. Porque incluso aquella primera sensación, ese sentido oculto del que hemos hablado, es falsa: el mundo se rige por el azar de un parchís, no por las mecánicas leyes del ajedrez. Lo pone en la contraportada, oiga, qué quiere que le diga.

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