jueves, 9 de julio de 2009

La viuda valenciana



Termino, por fin, una lectura no muy concentrada de una de las comedias, llamadas de capa y espada, que caracterizan la obra del dramaturgo madrileño y que, he de confesar, me ha costado terminar. En este sentido prefiero ser claro y dar mi opinión: no creo que sea esta comedia, como pasa con tantas otras, lectura suficientemente interesante como para disfrutarla. Y entiendo también que el propio Lope era consciente de la cuestión cuando escribía que su público estaba compuesto por espectadores antes que por lectores. Desde luego, no se puede negar el valor literario de sus obras, que culmina quizá en dos de las que vamos a poder ver este año en la corrala olmedana, ninguna de las cuales es la que comento hoy. La razón principal es que la parte más importante de la obra debe verse: el trajín de los personajes, los encuentros nocturnos, los accidentes graciosos... el enredo es eminentemente visual y esto hay que tenerlo en cuenta. Lope escribe un guión que representar, como hace la gran mayoría de dramaturgos.

Como en el caso de FUENTEOVEJUNA la experiencia vital del autor está presente en LA VIUDA VALENCIANA. A uno de los sucesos amoriles más convulsos que vivió Lope se hace necesario añadir la novela vigésimosexta de las NOVELLE de Marco Bendello y también el famoso mito de EROS Y PSIQUE que Apuleyo recogiera en su ASNO DE ORO. Con estas tres tenemos todas las fuentes de las que usó el autor para crear esta comedia urbana ambientada en Valencia y en sus fiestas de carnaval. Comento un poco el argumento y a otra cosa mariposa:

La joven y bella Leandra se ha quedado sin marido y no parece que éste vaya a volver porque se ha muerto, que es una forma de irse, en principio, definitiva. Mientras que cuantos pululan a su alrededor la animan a tomar nuevo esposo (su tío Lucencio y, sobre todo, su doncella Julia) la viuda mantiene la decisión firme de honrar al difunto Camilo, que así se llamaba. Así como se llama el joven noble que pronto aparecerá en escena y que será protagonista del enredo central, porque mientras que Leandra viene representando el recato y su criada Julia la picardía que la anime a encontrar un nuevo compañero, se cruzará, sin quererlo él, este Camilo que enamorará a Leandra. Leandra la harto pretendida, sobre todo y durante toda la comedia, por la estupidez representada en tres hombres que forman un trío, que no es cosa que ocurra siempre: Valerio, Lisandro y Otón son galanes que forman parte de la trama con el propósito principal de hacer reír al público, así que la pretenden mal y, rechazados, toman venganza peor.

Y el enredo de amores se centra en los personajes de Leandra y Camilo, que no es que haya resucitado si no que se llama igual que el muerto. Pero pasa que está mal que ande una viuda que, sobre todo, es mujer pretendiendo a hombres, así que ésta inventa una argucia que consiste en no dejarse ver por el joven, máscaras de fiesta y oscuridad de por medio. Se producen los conciertos a través de los criados y empieza el juego. Idas y venidas, quedadas, nuevas argucias de Leandra (encaminadas siempre a mantener las apariencias) y una conclusión fácil de sacar y que consiste en reconocer en Lope la picardía que es una mujer de la época transgrediendo la normas morales: hay que prestar atención a que Leandra, la que estaba dispuesta a honrar a su muerto para siempre, sigue empeñada en no contraer matrimonio aún después de enamorarse, porque no realiza ni un sólo movimiento en ese sentido: espera gozar sin más y no tener que rendir cuentas por ello. Es curioso que en 2009 y según qué ámbitos estos hechos puedan resultar transgresores.

Por tanto, lo que el espectador se va a ancontrar sentado en su butaca de corrala es una comedia urbana de capa y espada que pretende, sobre todo, ser divertida y que, además, está envuelta por cierto halo erótico de quien, por qué no decirlo, fue pródigo amante y buen conocedor de las mujeres. Con esta comedia trata de ajustar alguna cuenta pendiente en su conciencia y, sobre todo, lavar su propia honra por unos sucesos que tuvieron que ver con quien acabó, efectivamente, siendo viuda valenciana y fue, sobre todo, amante del dramaturgo y esposa de quien le complicara, una vez más entre tantas, la vida. Pero el hecho de que Leandra se tome la libertad de manejar, y en muchos casos manipular, a prácticamente todos los personajes de la comedia debe ser tenido en cuenta como característica principal de la obra, y como ejemplo de la visión que Lope tenía de las prójimas (palabro, ¿no?). Pero, insisto, ya puestos, es mejor verlo que leerlo, para qué nos vamos a engañar.

Tan sólo ya decir que he seguido la edición de CASTALIA de Teresa Ferrer Valls y apuntar lo abrumador de este hecho: he debido de pasar unas tres horas leyendo sin disfrutar para ponerme a escribir este artículo que he concluido más o menos en una hora para que usted, puñetero, lo lea en aproximadamente dos minutos. ¿Puede haber mayor injusticia? Siempre sí.

Edición recomendada:

LA VIUDA VALENCIANA.
Edición a cargo de Teresa Ferrer Valls.
CLÁSICOS CASTALIA, 263. 324 PÁG. 12, 40 €.

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