jueves, 13 de agosto de 2009

LA VIDA DE LAZARILLO DE TORMES I

Presentación.

Dado que tengo un dueño que es idiota haré de esta presentación de la que es, porque ha sido siempre, novela picaresca fundamental, y novela fundamental, de la literatura española e hispánica en general, digo que haré lo que quiera, muy a pesar de un dueño que es mío pero que es, sobre todo, avaro mercader y otras cosas que, si no peores, son feas y pobres igualmente.

El pobre Lázaro tiene en común conmigo que nunca existió, y esa es su esencia porque es un personaje de ficción, y se diferencia de mi en que pudo existir, y esa también es su esencia. Porque mientras que la novela anterior (no voy a considerar novela a LA CELESTINA, que luego me sacan coplas y soy tímido y humilde) se caracterizaba por la narración de hechos fantásticos o increíblemente heróicos o perfectamente morales, con esta gran novelita nos encontramos ante un realismo duro y sin concesiones que inaugura lo moderno de la novela. Es decir, aunque Lazarillo sea un personaje de ficción es también representante de personas reales que pudieron ser y que, con sus matices personales, fueron.

Publicada por primera vez en 1554 en Burgos, Alcalá y Amberes tuvo desde su salida notable éxito quizá gracias a una temática que era nueva y en la que predominaba la sátira y la crítica social, puede que por la perspectiva original desde la que se narraba (un niño que evoluciona a adulto a través de las experiencias que cuenta), o puede que simplemente por la calidad literaria que tan claramente se deja notar desde los primeros párrafos, y que hace delicia de su lectura.

Es, según entiendo, suficiente lo dicho para su presentación y, según no entiendo, escaso documento por lo que me insinúa el librero, apostado detrás de mi no, y exalando aún un horrible aliento mañanero que siento como si fuera posible. Argucias he aprendido con la enésima lectura de LAZARILLO y alguna habré de utilizar para engañar al diablo: qué peste.

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