lunes, 11 de marzo de 2013

Dionisio Ridruejo


Manuel Penella (Buenos Aires, 1951) es autor conocido por sus trabajos sobre personajes de la derecha española. Con él tengo en común el interés por Nietzsche y, mira por donde, la vida de este poeta: Dionisio Ridruejo, poeta poco conocido,  controvertido y atractivo.

Manuel Penella, 2012.
RBA, 2013
570 páginas.
24 €.

Lo esencial no es lo que se hace del hombre, sino lo
que él hace de lo que se ha hecho de él.
Jean-Paul Sartre.

Dionisio Ridruejo fue una de las grandes figuras de nuestro siglo XX. No hubo ningún avatar de nuestra historia en el que no estuviese presente, como actor principal o secundario, o como testigo de excepción. Estrechó la mano de José Antonio Primo de Rivera, la de Franco, la de Hitler, la de Mussolini, pero también la del ignoto anarquista preso Félix Carrasquer, y la de los principales promotores de la Transición, casi todos ellos en la llista de sus conocidos y amigos. No sé de caso igual. Además, tiene una biografía digna de ser contada, con poesías, con amores, con tiros, con momentos de gloria y de oscuridad, y hasta con frío carcelario. Por eso he puesto tanto esfuerzo en este libro.

Su biografía puede servir de introducción a la historia del siglo XX, para los estudiantes que empiezan, al tiempo que puede ser de interés  para los estudiosos que gustan de los matices y que ahora mismo están luchando por liberarnos de los esquemas maniqueos a los que, por otra parte, somos muy propensos. En gran medida por culpa de la censura franquista, por una muerte prematura, en el umbral de la Transición, y por las peculiaridades del caso, Ridruejo permanece en una zona de penumbra, lo que se presta a los juicios precipitados y empobrecedores.

Entre las personas que no conocieron a Ridruejo y que hablan de oídas, todavía saltan los viejos resortes. Por el lado de la derecha, es como si todavía no se le hubiese perdonado su frontal oposición al franquismo; por el lado de la izquierda, se sospecha que su conversión al democratismo no fue honrada. Hasta he oído decir que, simplemente, fue "contradictorio". A lo que hay que añadir una curiosidad psicológica: sentado el principio de fue un gran hombre, una persona noble y de buena voluntad, su simple mención irrita a quienes por andar faltos de seguridad interna y cortos de admiración se perciben moralmente por debajo (al meterse ellos solos en una comparación). Abundan las personas a las que les cuesta horrores reconocer alguna virtud a quien haya tenido como punto de partida el fascismo. Es mucho peor haber sido fascista que estalinista; esto se puede perdonar, aquello parece que no. Y sigue vigente el hábito, ya denunciado por Ortega y Gasset, de tirar a matar contra aquel que se eleve sobre la línea media.

¿Cómo fue posible la transformación de un chico de pueblo en un fascista? ¿Qué clase  de fascismo era el falangismo? ¿Qué hizo el falangista Dionisio Ridruejo por sus ideales revolucionarios? ¿En qué términos se produjo su primera ruptura con el general Francisco Franco, en 1942? ¿Cómo y cuándo se transformó en un demócrata? ¿Qué h Dionisio Ridruejo por su nuevo ideario? ¿Qué lugar le corresponde en la gesta de la oposición al franquismo? La presente biografía ofrece las respuestas al hilo de su vida. Por una vez al menos, conviene ir despacio y empezar por el principio, desde su infancia en El Burgo de Osma. Nos será dado contemplar una existencia auténtica, de una coherencia notable a despecho de las opniones superficiales. Nada hubo en ella de banal. En los momentos decisivos no se refugió en los impersonales "se dice", o "se debe", o "se hace". He aquí un poeta que tomó decisiones, que fue libre en circunstancias francamente adversas para la libertad.

Al interés por la figura histórica quisiera sumar el interés por la persona capaz de semejante ejercicio. Anticiparé que fue un hombre muy completo, en el sentido renacentista de la expresión, lo que suyo es interesante, al menos para mí. Su vida, tomada en conjunto, pasó por dos grandes fases, la estética y la ética, esto en la terminología de Kierkegaard, perfectamente aplicable al caso. Es muy llamativo que fuese capaz de pasar de la una a la otra, algo muy meritorio desde la óptica del pensador danés. En Dionisio Ridruejo, el poeta, nunca se produjo un divorcio entre ambos planos de la existencia, pero, si se estudia su vida con atención, destaca el predominio de lo estético sobre lo ético en sus años juveniles, y el predominio de lo ético sobre lo estético después. Kierkegaard nos retrata la vida del esteta: una vida ligera, apasionada, impulsiva, gozosa, expansiva, tan irrefrenable como irreflexiva. Así fue la vida del joven Ridruejo, bien entendido que no faltó en su caso, durante la Guerra Civil española, un móvil moral, pues se sentía luchando, aunque nos cueste creerlo, por una sociedad más justa. Al entrar en la madurez, se produjo un gran cambio y se impuso el modo de vivir ético. En adelante y hasta el final vivió de manera reflexiva, seria, sometido al cumplimiento del deber, en función de las exigencias de una existencia auténtica, asumiendo radicalmente como propios los imperativos morales que las circunstancias aconsejaban soslayar. Con estos rasgos, su modo de vida de madurez corresponde al estadio ético retratado por Kierkegaard. Le veremos jugarse serenamente el yipo para estar en paz consigo mismo, como le habremos visto arrostrar riesgos incalculables de manera harto menos reflexiva en perído anterior.

Lo que aquí ofrezco es una versión de la vida de Dionisio Ridruejo, con la particularidad de que he tratado de meterme en su piel -la tarea del biógrafo-, para lo cual, siempre que he podido, he buscado apoyo en sus confidencias y en sus textos, preferentemente en los menos conocidos, en los censurados, en los apuntes y en los borradores. He procurado ceñirme, en la medida de lo posible, a la perspectivade Ridruejo, situándole en su contexto, enriquecido con las referencias que hoy poseemos. Por momentos, le veremos actuar a ciegas, ignorando aspectos der la realidad que a nosotros nos pueden parecer obvios. Con ello, sin embargo, a mis ojos no sale empequeñecido. Ningún ser humano se puede librar de que la historia le juegue malas pasadas.

Manuel Penella Heller,
Madrid, junio de 2012.

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