domingo, 6 de abril de 2014

LOPE DE VEGA: VIDA Y LITERATURA.

Felipe B. Pedraza, 2008.
Universidad de Valladolid / Ayto Olmedo, 2008.

250 páginas.
Pvp,  13 €.

Este año me estoy decidiendo por leer la serie de publicaciones que a cargo de Germán Vega publican el ayuntamiento de Olmedo y la universidad de Valladolid para el Olmedo Clásico, ese gozoso festival que entre Benjamín Sevilla y el propio Vega han colocado en un lugar referencial del teatro clásico en España, gracias también a la colaboración inicial del desaparecido Fernando Urdiales.
Empiezo por esta biografía de Felipe B. Pedraza, ponente habitual de las jornadas que se organizan en el festival, y que trata la vida del dramaturgo madrileño Lope de Vega (1562-1635) y lo principal de su imponente producción literaria. Se trata del segundo título de la colección y surge a partir de un original que el autor publicó en Castalia en 1990. El libro cuenta con dos listas de obras del biografiado citadas y una amplia bibliografía, y está dividia en tres partes fundamentales: 1. Vida y Carácter; 2. Obra no dramática; 3. Obra dramática.

Hablar de producción literaria en un dramaturgo del siglo de oro es complicado dado que la publicación del texto teatral era cuestión secundaria entonces. El despiadado itinerario que uno de estos guiones sufría hasta que la obra se ponía en marcha por el autor (director del montaje) es cuestión interesante que se explica. Digamos que aunque el aporte principal de Lope se hizo en papel en realidad los madrileños de entonces supieron de ello en los corrales, y a ese público se dirigía Lope cuando componía las nuevas comedias.

Sobre su biografía se han contado ya muchas cosas y respecto a ello me he quedado con el dato de que su discípulo Juan Pérez de Montalbán fue ya su primer biógrafo, al poco de su muerte. Su compleja relación con las mujeres, sus rivalidades poéticas y los mecenazgos a los que se acogió -como el del Duque de Sessa, a quien Pedraza describe como de carácter maniaco-, así como lo enrevesado de su posicionamiento ético religioso hacen de él no sólo un personaje histórico interesante sino, además, un personaje con mucho potencial literario. Lo cierto es que él mismo se encargó en sus obras de crear una imagen de sí lo más atractiva posible, tanto en las dramáticas como en las poéticas -en las que Elena Osorio, Isabel de Urbina, Micaela de Luján, Juana de Guardo, Jerónima de Burgos, Lucía Salcedo o Marta Nevares son a menudo protagonistas que aparecen con sus respectivos seudónimos- y, quizá sobre todo, en la narrativa LA DOROTEA, publicada en 1632.

Confieso que mi perspectiva sobre esta obra se vio más bien desbordada por cuanto que aspiraba -no sé por qué- a un libro más ligero y divulgativo. Sin embargo Felipe Pedraza lleva acabo un trabajo aquí que me parece minucioso por cuanto que aporta la evolución literaria del Fénix. Conocedor de los vericuetos literarios de la época  lo anecdótico y lo necesario lograron mantener casi el total de mi atención, aunque confieso haber pasado por alto algunos pasajes sobre la obras que menos me interesaban. Acercarse a este trabajo supone entender mejor una época única en el que la tragicomedia representada en los corrales -también sobre cuyo origen aporta datos interesantes- era uno de los entretenimientos favoritos de Madrid, y en el que el enamoradizo, rompedor pero también cauto adulador, independiente y a la vez ambicioso en lo social Lope de Vega fue impulsor máximo de una de las épocas más influyentes de la literatura y el teatro españoles.



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