Mostrando entradas con la etiqueta Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de septiembre de 2015

Nº 92

Hace ya algún tiempo -menos de lo que llevaba sin escribir por aquí- que mi amigo R. me encargó un libro-disco de Amancio Prada sobre poemas de Agustín García Calvo de la editorial hispano-mexicana VASO ROTO, que pone un cuidado exquisito en buena parte de sus trabajos, respetuoso en todos ellos. De entre lo publicado por esta editorial llamó enseguida mi atención POETA EN GALICIA, libro compuesto por los SEIS POEMAS GALEGOS de Federico García Lorca, terminados en 1935, y que suponen un homenaje a la cultura y el idioma gallegos y a una de sus más admiradas poetas -Rosalía de Castro-. Tanto me gustó cuando lo tuve de la mano que irremediablemente lo regalé a E., para la que hago sólo cosas irremediables.

La edición viene acompañada de un disco con los poemas musicados por Amancio Prada y está ilustrada con una gran acuarela desplegable -que no es la que aparece en esta entrada- de Juan Carlos Mestre, poeta en un sentido amplio de la palabra, de sensibilidad que siempre me ha recordado a la del propio Lorca, extraordinaria en cualquier caso.

Últimamente aparecen en la librería amigos -aparecen así, como amigos- gallegos entre los que este libro-disco ha sido tema y uno de ellos me escribe por el face y me enlaza con un tema de LUAR NA LUBRE, que dice que es conocido pero que yo no conocía y, en fin, que me sobran los motivos para actualizar este blog y así lo hago: transcribo el poema que abre el libro-disco y enlazo en su título con el tema tradicional de los NA LUBRE. Me va a quedar la mar de hispánica esta entrada:

Federico García Lorca, 1932-1935.
Música de Amancio Prada, 2014.
Imágenes de Juan Carlos Mestre, 2014.

Disco-libro desplegable.
Pvp 22 €.


MADRIGAL Á CIBDÁ DE SANTIAGO
Federico García Lorca.



Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ó sol.

Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa, 
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído
sombra e cinza do teur mar.

Sombra e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol.
Agoa da mañán anterga
trema no meu corazón.


lunes, 31 de marzo de 2014

EN ESCENA: LA CASA DE BERNARDA ALBA.

El pasado día 22 de marzo, como parte de la red Platea del Ministerio de Cultura que el ayuntamiento olmedano ha tenido a bien conseguir para sus ciudadanos, pude ver -junto con muchos de mis amigos tertulianos- LA CASA DE BERNARDA ALBA de Federico García Lorca, a cargo de Antonio Saura para la compañía Alquibla Teatro. Me toca ser generoso por cuanto que a la mayoría no gustó y yo prefiero llevar la contraria. Unos cuantos apenas salvaron el propio tablado, aunque estoy de acuerdo en eso y yo también lo vi como siempre. Buscando la mesura y algo de objetividad tengo que decir que la opinión media estaba en un montaje aceptable y una interpretación irregular, según los personajes.

Este drama de mujeres rurales de los años treinta -más o menos así subtitula Lorca la obra- tan potente, tan eficaz y poético, en el que la madre aparece como autoridad dictatorial capaz de frustrar las libertades más básicas de sus hijas, encerradas en el luto por su padre y la obligación que corresponde a la casa de más nombre del pueblo, y que, desde mi punto de vista, tiene un componente trágico indiscutible que debe percibirse desde el principio, quedó flojo como esta oración llena de subordinadas. Pero espero que se entienda: si no es por Lola Martínez -que interpretó a Poncia-, capaz de canalizar la tensión supuesta entre Bernarda y sus hijas como si se tratara de una balanza -acrobática- a la que faltara una de sus bandejas o la misma soga que se va tensando a medida que pasan las escenas, si no es por ella el montaje se cae con todo el equipo del lado de las hijas, que sí compusieron una problemática creíble. El desequilibrio fue patente en todo caso por cuanto que a Bernarda le faltaba mucho de la imponencia necesaria para tener a cinco hijas bajo su yugo. Esto, a pesar de un montaje atractivo, minimalista y muy vivo. No faltaron pasajes emotivos como el de la llegada de los segadores,  y debo hablar de una buena interpretación en la mayoría de los casos. Ello dio como resultado un espectáculo que entre García Lorca y Lola Martínez está a punto de salvarse. Hasta aquí mi generosidad.

En la tertulia pronto se pasó de hablar de teatro a hacerlo de política. Con Suárez agonizando creo que se estableció cierta conexión psicológica entre los espectáculos teatrales que habíamos visto y este suceso de actualidad. Mucho sepelio últimamente: una semana antes se había muerto Mario y esta acababa de hacerlo Antonio Benavides -marido de Bernarda-. Al cabo de un día lo haría el primer presidente del gobierno de nuestra democracia. Qué maravilla es la ficción.

sábado, 11 de diciembre de 2010

FEDERICO GARCÍA LORCA

Ya se sabe que Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros. Lo hizo en 1898, el año en el que España dejó, definitavamente, de ser un imperio, aunque llevaba ya tiempo poniéndose el sol cada día por aquí. Su padre (Federico García) era un hacendado propietario agrícola  y su madre (Vicenta Lorca), maestra. El futuro poeta se criaría, pues, entre comodidas materiales y una educación exclusiva: "Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón".

Realiza sus primeros estudios entre su pueblo natal y Almería para estudiar en Granada Filosofía y Letras, y licenciarse en derecho. En la universidad conoce a Manuel de Falla, una de las personas más influyentes en su carrera artística y aún en su vida. Entablan amistad y coinciden en el interés por el folclore: el cante jondo, las nanas...

También de la época de sus estudios univesitarios es la tertulia El Rinconcillo, que tenía lugar en el granadino café Alameda. El joven estudiante tratará allí con otras sensibilidades, personas que desarrollarán sus inquietudes con cierta proyección. José Mora Guarnido cuenta que a aquella tertulia se le llamaba El Rinconcillo porque sus componentes siempre ocupaban las mismas mesas. Allí hablaban de literatura, de música, pintura... Es importante porque es parte del germen del movimiento cultural, mayor y más rico, de la Residencia de Estudiantes de Madrid.

En 1919, pues, llega a Madrid. Y en ese nuevo ambiente conoce a Juan Ramón Jiménez y a Antonio Machado y, sobre todo, intima con  Luis Buñuel y con Salvador  Dalí. Se acerca al movimiento surrealista del que, por cierto, no se reconoce como parte y empieza a experimentar sus propias creaciones. En este primer periodo presenta EL MALEFICIO DE LA MARIPOSA, de la que por todas partes se dice que fue un fracaso rotundo. Pero por esa época está ya escribiendo sus CANCIONES y MARIANA DE PINEDA. Entre 1921 y 1924 escribe su POEMA DEL CANTE JONDO y en 1928 ROMANCERO GITANO.

En su obra debe apreciarse la recreación estética y trágica a partir de los elementos sencillos, populares, de la naturaleza y, sobre todo, de la tierra, del pueblo y de sus gentes. Se produce una especie de reivindicación de lo rural, pero una reivindicación no tanto política como poética. La imagen de la noche andaluza, o la tragedia de la hija soltera que sueña bajo el peso aplastante de su madre, de la costumbre, son motivos que exponer sobre las tablas o en los que profundizar en papel.

Es cierto que resulta innegable una reivindicación social y, en ese sentido, política, de los débiles frente a los poderosos en su obra pero el planteamiento estético que hace Lorca es más interesante, tiene más peso porque  es más expresivo. Quizá se deba, precisamente, a la forma, influida por el surrealismo, intuitiva o fruto del duende que tan a menudo ensalzaba como necesario para los  artistas puros o auténticos, los que sobrepasan el límite del significado.

Aunque en 1928 funda la revista Gallo el proyecto no tardará en ser abandonado. El resultado es de dos números que dieron de qué hablar pues en ellos participaron autores como Jorge Guillén, Francisco Ayala o José Bergamín. El propio hermano del poeta estaba involucrado en la edición y se vio obligado a recrimiarle su falta de compromiso. Es el año del romancero, que no convence a quien fuera uno de sus grandes amistades y aún amor complejo: Salvador Dalí. Puede que influenciado por este Lorca tocará un plano más surrealista en su siguiente obra: POETA EN NUEVA YORK, 1929-1930, durante su estancia en la metrópoli estadounidense como becario.

En 1932, ya asentado su regreso a España, se pone en marcha LA BARRACA, el grupo universitario que representaba los clásicos del siglo de oro español y los paseaba por ciudades y pueblos del país no siempre de fácil acceso. Toda su obra posterior es teatro, y del trágico: YERMA (1934), BODAS DE SANGRE (1933), LA CASA DE BERNARDA ALBA (1936). Con ellas y la compañía de Margarita Xirgú representará en teatros principales ya con el reconocimiento merecido de gran poeta y dramaturgo. Entre tanto tendrá algunas relaciones de amor bastante complicadas, de entre las que siempre se ha destacado, la que tuviera con Dalí, quien nunca reconoció su homosexualidad. Emilio Aladrén Perojo fue amante del granadino y también Rafael Rodríguez Rapún o Eduardo Rodríguez Valdivieso.

Mantuvo, en cualquier caso, buenas relaciones hasta el final con sus amigos de siempre, entre ellos Manuel de Falla y Fernando de los Ríos. A todos ellos cogió el levantamiento militar a contrapié y cada uno reaccionó a él como mejor supo o pudo. Cuando el poeta regresó a Granada contaba con la casa de Falla para protegerse. Puede que hubiera sido delatado igual pues parece que ocurrió involuntariamente, pero lo cierto es que finalmente optó por resguardarse en casa de Luis Rosales, gran amigo y poeta.

El final es muy conocido, también misterioso pues no parece responder  a un asesinato político. Es, sobre todo, trágico, mítico por cuanto que corresponde o puede hacerse corresponder con una visión lorquiana del arte español según la cual este está ligado íntimamente a la idea de muerte. La historia de Lorca, sobre todo el relato de su aprisionamiento, y su posterior fusilamiento en Viznar, podría ser contada como una de sus tragedias en las que ingredientes fundamentales como el pueblo, la tierra, la  familia, la sangre y la muerte no faltarían.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

y CONFERENCIAS IV



Estuve leyendo, como dije que iba a hacer, TUYA, de Claudia Piñeiro. Lo estuve leyendo durante treintaicinco páginas. Hubo un tiempo en que era más generoso, más confiado, pero ese tiempo pasó. Treinta páginas son, a veces, suficientes para mi. Mi experiencia de lector así me lo dice.. Es el caso. Esta historia que he abandonado tiene un planteamiento original, pero está mal desarrollado desde mi punto de vista. Lleva un ritmo algo alocado, no me da tiempo a ponerme en el lugar de los personajes, a sentirlos, a entrer en la historia. Además el estilo no es muy alentador y el tono no me gusta ni me parece convincente, porque es artificial. Insuficiente, claro. No puedo leer un libro así. Aún lo miro de reojo y me siento tentado a abrirlo de nuevo pero, mira por dónde, ya empecé otro, y aún continúo con otro que tenía entre manos, y sigo picoteando de varios poemarios... no necesito hacerme tantas preguntas respecto a una lectura. Ahora toca Lorca.


CANCIONES DE CUNA.

Pues, efectivamente, cerramos esta serie del granadino, con la conferencia de las nanas, ya saben, esas canciones que las madres cantaban a sus niños para que durmieran cuando la madre necesitaba que el nene durmiera y no cuando el propio nene necesitaba dormir. Quizá no lo sospechaban al principio, pero no es un tema algodonado este, es más bien todo lo contrario: terreno áspero. Pero ha resultado ser este uno de los textos más atractivos. En él confluyen la poesía y el misterio, la tristeza, la ternura, la inocencia y la culpa... Una de las cuestiones que Federico García Lorca aclara es que las nanas son canciones para niños que no tienen sueño, para el día, se cantan en la hora en que tienen ganas de jugar.

Duérmete, mi niño,
que tengo que hacer,
lavarte la ropa,
ponerme a coser.

Entre los proyectos que el poeta Lorca llevara a cabo se encuentra este de rastrear las nanas de España. Así que en esta conferencia se accede al Lorca etnógrafo, que ha hablado con madres y abuelas de Andalucía, del centro y del norte, que ha recopilado información interesante para luego sacar sus conclusiones, tan literarias siempre:

En todos los paseos que yo he dado por España, un poco cansado de catedrales, de piedras muertas, de paisajes con alma, etc., etc., me puse a buscar los elementos vivos, perdurables, donde no se hiela el minuto, que viven un tembloroso presente. Entre los infinitos que existen, yo he seguido dos: las canciones y los dulces. Mientras una catedral permanece clavada en su época, dando una expresión continua de ayer al paisaje siempre movedizo, una canción salta de pronto, de ese ayer, a nuestro instante, viva y llena de latidos como una rana, incorporada al panorama como arbusto reciente, trayendo la luz viva de las horas viejas, gracias al soplo de la melodía.

Toda esta gente, que son casi todos los señores que viajan, está despistada de la manera más torpe. Para conocer la Alhambra de Granada, por ejemplo, antes de recorrer sus patios y sus salas, es mucho más útil, más pedagógico, comer el delicioso alfajor de Zafra o las tortas de alajú de las monjas de Santiago, que dan, con la fragancia y el sabor, la temperatura auténtica del palacio cuando estaba vivo, así como la luz antigua y los puntos cardinales del temperamento sensual de su corte. En la melodía, como en el dulce, se refugia la emoción de la historia, su luz permanente sin fechas ni hechos. El amor y la brisa de nuestro país vienen en las tonadas en el la rica pasta del turrón, trayendo vida viva de las épocas muertas, al contrario de las piedras, las campanas, las gentes con carácter y aun el lenguaje.

Me parece que es un extracto que aclara suficientemente su intención primera y la raíz de su interés por las canciones de cuna. Más adelante nos dice que la melodía "define los caracteres geográficos y la línea histórica de una región", y un poco más adelante aún empieza a dar forma a sus primeras e interesantes conclusiones: "España usa sus melodías de más acentuada tristeza y sus textos de expresión más melancólica para teñir el primer sueño de sus niños (...) Frente a la canción europea (o vasca) la española trata, además de dormir al niño, de herir su sensibilidad". O: "(En España) el que quiere saltar al sueño se hiere los pies con filo de navaja barbera". Así da gusto leer ensayo o divulgación.

Pero por qué la canción de cuna es triste. Dice Lorca que porque son canciones de madres pobres, las que se encontraban en esa ambigua posición entre el instinto maternal y la inconveniencia de una boca más que alimentar y la necesidad contraria de una persona a la que atender. Además de ellas las nodrizas que trabajaban en casas ricas también ayudaron a la divulgación de estas nanas que mantenían su aire apesadumbrado, aunque ya su función no fuera la misma.

Para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes, si contamos naturalmente con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y la temperatura. La madre y la canción ponen lo demás.

Y así hadas, ritmo físico y ritmo intelectual son necesarios y suficientes  para dormir a los más pequeños. No hace falta texto para ellos y la canción perfecta son dos notas combinadas. Sin embargo, añadirá más adelante, la verdadera nana necesita de un espectador, de manera que, a menudo, el niño al que se canta ya habla y anda, entiende las letras y, a veces, las canta. Y, ahí sí, la canción de cuna se ceba: el texto va contra el sueño, crea estados de terror y de duda:

A la nana, nana, nana,
a la nanita de aquel
que llevó el caballo al agua
y lo dejó sin beber.

Se crea una imágen misteriosa que, junto a la melodía triste, provoca el efecto deseado, poético y confuso.
De esta manera Lorca profundiza luego en algunos tipos de nana, además del de la imágen misteriosa: el del peligro acechante (Coco, peligroso a la par que misterioso, por desdibujado), el del niño actor, (en el que  el niño forma parte de la canción),  el de la mújer adúltera (en el que la madre avisaba al amante de que el marido estaba en casa a través de la letra)... en fin, un repertorio de lo más atractivo, y sugerente, tierno y, también, descorazonador en cuanto se cae en su función. Y en cualquier caso, una excusa (buena) para que Lorca despliegue su capacidad metafórica y su refinada sensibilidad, para que quien aún no se haya iniciado con el granadino de unos pasos previos muy interesantes en ese sentido.

Porque esta es la razón por la que me he decidido por este libro de Federico García Lorca antes que por ningún otro de los suyos. Leer a Lorca conociendo sus máximas preocupaciones literarias, su visión de la poesía y, en general, de la expresión artística hará al lector disfrutar del resto de su obra, sobre todo de su poesía, de forma más íntima y, por tanto, mejor. Me parece que es un libro muy interesante.




Título, Conferencias.
Autor, Federico García Lorca.


Editorial, Comares, 2001.
Colección, Huerta de San Vicente.
208 páginas. 11, 45 €.


martes, 26 de octubre de 2010

CONFERENCIAS III

IMAGINACIÓN, INSPIRACIÓN, EVASIÓN.

Dibujo de Lorca
Bueno, ya se ve que voy siguiendo con el granadino. Este es una de mis capítulos favoritos. de sus conferencias. En él el lector accede a la noticia  en prensa de varias cde ellas, sobre la creación poética, dadas por Lorca en distintos lugares entre 1928 y 1930. Así que, generalmente, uno no está leyendo directamente a Lorca sino lo que de Lorca escribe algún periodista: en El Defensor de Granada, El Sol (Madrid), El Imparcial (Madrid), La Prensa (Nueva York) y Diario de La Marina (La Habana). Esto sí: entre lo que se nos cuenta hay mucho de las conferencias porque o bien el periodista transcribía entre comillas o ponía en su pluma palabras y expresiones que tomaba prestadas de las que el poeta pronunciara, algo esto último muy fácil de comprobar por el estilo de la redacción.

A lo que se va. El librero ha pensado desde el principio que soy un tipo original, que es alguien con imaginación, cree que soy una metáfora, ¿saben? aunque no sé de qué. Pero el otro día un lector le ha dicho que no tengo pies y menos cabeza. A mí estas cosas no me afectan pero el librero anda depre últimamente. Y me ha dicho (qué ser) que ya no le hago mucho tilín. Pero, vaya, no sabía que hacer tilín fuera uno de mis cometidos. Dice que que ya no le gusto y esas cosas. No sé, me siento amenazado, si digo la verdad. Si digo la mentira todo esto me da igual porque soy un tipo duro, pero lo cierto es que tiembla la caligrafía aún sólo apretando teclas. Sigo escribiendo y espero que se tranquilice mientras.

Bien, digo que dice Lorca que la IMAGINACIÓN (capacidad, como todo el mundo sabe, de crear -o quizá sólo recrear- imágenes) es un paso previo necesario para llegar al hecho poético. A través de la imaginación se crean metáforas, que son, según Lorca, descubrimientos antes que creaciones propiamente dichas. Es un primer escalón, base de toda poesía. La imaginación como lo propio de la inteligencia, del orden, de lo explicable, como hecho o capacidad del alma, como un mecanismo sofisticado  que es, sin embargo, incapaz de producir por sí emoción poética:

Oye el fluir de grandes ríos; hasta su frente llega la frescura de los juncos que se mecen en ninguna parte. Quiere sentir el diálogo de los insectos bajo las ramas increíbles. Quiere penetrar la música de la corriente de la savia en el silencio oscuro de los grandes troncos. Quiere comprender el alfabeto Morse que habla del corazón de la muchacha dormida.

Pero, sigue Lorca, el verdadero hecho poético sólo puede llegar de la mano de la INSPIRACIÓN. Frente al hecho del alma, al mecanismo, la inspiración se muestra como estado del alma, incongruente e inexplicable:

(...) la inspiración es incongruente en ocasiones, no conoce al hombre y pone muchas veces un gusano lívido en los ojos claros de nuestra musa. Porque quiere. Sin que lo podamos comprender. La imaginación lleva y da un ambiente poético y la inspiración inventa el hecho poético.

Cuando el poeta presta atención sólo a la inspiración, al hecho poético, de manera que deja atrás la imaginación (olvidada) se produce la EVASIÓN de la realidad y pasa a formar parte de una realidad poética. Así se entiende la poesía en Lorca: "como fe. No debe comprenderse sino recibirse en una especie de estado de gracia. El poeta debe rechazar con vehemencia toda tentación de ser comprendido. La emoción de la belleza como inexplicable. La poesía no se analiza. La poesía se ama."



JUEGO Y TEORÍA DEL DUENDE. 
Seguimos por el mismo camino: parece que soy producto de una imaginación estrecha aunque, bien mirado, podría ser fruto de la más pura inspiración del librero, lo cual es una tontería.
Soy el que lee y el que escribe y el alma de este blog. Este blog es una celda, lo que pasa es que ni siquiera si se me prestara la llave podría huir.

En esta conferencia Lorca trata de dar una "lección sobre el espíritu oculto de la dolorida España". Esto no es sólo algo bonito. Se enfrentan aquí duende, ángel y musa. Y paso a relatar un pasaje que aún me pone los pelos de punta: el vello fantasmal:

Una vez la cantaora andaluza Pastora Pavón, La Niña de los Peines, sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o Rafael El Gallo, cantaba en una tabernilla de Cádiz. Jugaba con su voz de sombra, con su voz de estaño fundido, con su voz cubierta de musgo; y se la enredaba la cabellera o la mojaba en manzanilla o la perdía por unos jarales oscuros y lejanísimos. Pero nada; era inútil. Los oyentes permanecía callados.

Allí estaba Ignacio Espeleta, hermoso como una tortuga romana, a quien preguntaron una vez "¿Cómo no trabajas?"; y él, con una sonrisa digna de Argantonio, respondió: "¿Cómo voy a trabajar si soy de Cádiz?"

Allí estaba Elvira La Caliente, aristócrata ramera se Sevilla, descendiente directa de Soledad Vargas, que en el treinta no se quiso casar con Rothschild, porque no la igualaba en sangre. Allí estaban los Floridas, que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes milenarios que siguen sacrificando toros a Gerión, y en un ángulo el imponente ganadero don Pablo Murube, con un aire de máscara cretense. Pastora Pavón terminó de cantar en medio del silencio. Solo, y con sarcasmo, un hombre pequeñito, de esos hombrines bailarines que salen de pronto de las botellas de aguardiente, dijo en voz muy baja: "¡Viva París!", como diciendo: "Aquí no nos importan las facultades, ni la técnica, ni la maestría. Nos importa otra cosa".

Entonces la Niña de los Peines se levantó como una loca, tronchada igual que una llorona medieval, y se bebió de un trago un gran vaso de cazalla como fuego, y se sentó a cantar, sin voz, sin aliento, sin matices, con la garganta abrasada, pero... con duende. Había logrado matar todo el andamiaje de la canción, para dejar paso a un duende furioso y avasallador, amigo de los vientos cargados de arena, que hacía que los oyentes se rasgaran los trajes, casi con el mismo ritmo con que se los rompen los negros antillanos del rito lucumí apelotonados ante la imagen de santa Bárbara.

La Niña de los Peines tuvo que desgarrar su voz porque sabía que la estaba oyendo gente exquisita que no pedía formas sino tuétano de formas, música pura con el cuerpo sucinto para poderse mantener en el aire. Se tuvo que empobrecer de facultades y de seguridades; es decir, tuvo que alejar a su musa y quedarse desamparada, que su duende viniera y se dignara a luchar a brazo partido. ¡Y cómo cantó! Su voz ya no jugaba, su voz era un chorro de sangre, digna, por su dolor y su sinceridad, de abrirse como una mano de diez dedos por los pies clavados, pero llenos de borrasca, de un Cristo de Juan de Juni.

Se trata de un pasaje que me ha emocinado todas las veces que lo he leído. Un texto importante, que contiene mucho y que está escrito muy bien. Sobre el duende y la musa, que quedan aquí explicados en términos equivalentes a los de la imaginación y la inspiración. La musa como inteligencia, el duende como poder que viene desde fuera del artista, mayormente el cantaor, el bailarín y el poeta cuando se dejan poseer, sin miedo. El duende viene de afuera y con él hay que luchar (no contra él), con él dejarse llevar. El ángel corresponde a la gracia, pero es aún demasiado dependiente de lo real, de lo ya conocido. El duende provoca un estado diferente y tiene que ver con la inspiración más pura. Y más trágica.

Por eso si en Alemania el arte está caracterizado por sus musas y en Italia por sus ángeles, el duende caracteriza lo mejor de la expresión artística en España, siempre según Lorca. Porque si en todos los países la muerte es su fin, en España es el principio. Ante la muerte, nos dice, la musa cierra la puerta, el ángel llora y el duende, sin embargo, la recibe como necesaria, la esperaba:


En los toros adquiere sus acentos más impresionantes porque tiene que luchar, por una lado, con la muerte, que puede destruirlo, y, por otro lado, con la geometría, con la medida, base fundamental de la fiesta.

El toro tiene su órbita, el torero la suya, y entre órbita y órbita hay un punto de peligro, donde está el vértice del terrible juego.


Bueno, está claro que hoy en día el juego es terrible y está ligado a la muerte cuando torea José Tomás, el tipo del que dicen muchos que no es buen torero porque le cazan demasiadas veces. Pero sin entender de toros entiendo que él, al menos, respeta una regla básica: jugarse la vida. Personalmente las corridas de toros me parecen asquerosas pero hay que reconocer que esto es, precisamente, por sangriento. Lorca y la sangre y la muerte siempre han tenido mucho que ver. Por esto a Lorca se le puede considerar un poeta trágico, en un sentido muy distinto al de los clásicos griegos porque Lorca era trágico en sí, en su misma concepción de la vida. O esta es la visión que de él tengo.


Así las cosas al final de este Juego y Teoría del Duende el poeta nos deja una lista cuando menos curiosa. Poetas con ángel (Garcilaso, José Mora y Arcipestre de Hita), con musa (Góngora, Gonzalo de Berceo, Gregorio Hernández...) y con duende (Juan de la Cruz, Lope de Vega, Quevedo, Jorge Manrique...).


Entender a Lorca es darse cuenta de que no hay mucho que entender, un buen lector de Lorca es el que se deja llevar hacia la sensación y sorteando el significado. Supongo que él mismo se consideraba un poeta con duende, con la capacidad de llegar al centro del lector y sin la necesidad de explicar nada, un escritor inspirado... supongo que si no se consideraba tal cosa al menos aspiraba a serlo... 

Estas conferencias que presento me parecen fundamentales porque en ellas se nos cuentan estas cosas de primera mano, las sabemos por boca del poeta, nos hace llegar su sensibilidad y su obra cobra sentido.  Y, sobre todo, aliñado con su particular estilo resulta un gozo extraordinario leer teoría, divulgación. El próximo día las canciones de cuna y termino con las conferencias.

martes, 19 de octubre de 2010

CONFERENCIAS II

Personages in the Night Guided by the
Phosphorescent Tracks of
Snails, de MIRÓ.


De regreso a Granada hago un repaso general de los textos que aparecen titulados en el índice de la pequeña edición de Comares, que mantengo a flote ahora. Se trata de un libro pequeñito (165 x 122 mm) y un total de doscientas páginas. A cargo también del Patronato Municipal Huerta de san Vicente (nombre que lleva la colección en la que hay publicados una antología del poeta y un libro de dibujos, además de varias obras habitualmente destacadas y otros textos) esta edición consta de siete conferencias:

- La imagen poética de don Luis de Góngora.
- Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos (un poeta gongorino del siglo XVII)
- Añada, arrolo, nana, vou veri vou. Canciones de cuna españolas.
- Imaginación, inspiración, evasión.
- Sketch de la nueva pintura.
- Elegía a María Blanchard.
- Juego y teoría del duende.

Lo más original de estos textos que corresponden a diversas conferencias que Lorca diera es su originalidad estilística, su forma: poética. De esta manera es bastante fácil encontrarse con pasajes de tanto valor estético que se hace necesario considerarlos como una parte más de su obra literaria. Así por lo menos he hecho yo y me ha parecido pertinente presentarlos formando parte de una de sus obras más importantes.

En LA IMAGEN POÉTICA DE DON LUIS DE GÓNGORA realiza un acercamiento al que para él es uno de los poetas más importantes de la literatura hispánica y, por supuesto, el más reseñable de los poetas del siglo de oro. Lo principal del cordobés es su imaginación. No se trata de un autor con la chispa de Lope ni de Quevedo pero es el poeta más imaginativo, poeta culto que hacía su poesía "sentado a la mesa" frente los que la hacían "recorriendo los caminos". Revolucionario lírico, aburrido de la producción poética de su época, estira sus metáforas y hace épica con los objetos más sencillos para, sin embargo, dar como resultado una poesía difícil, para la que se hace necesario tener una preparación previa, cuestión esta que Lorca ve muy lejos del oscurantismo tradicionalmente adjudicado a su obra sino a su revolución gramatical y lírica, precursora, aunque no lo diga, explícitamente, de la suya propia.

En PARAÍSO CERRADO PARA MUCHOS, JARDINES ABIERTOS PARA POCOS Lorca presenta a otro poeta. En esta ocasión el granadino Pedro Soto de Rojas, contemporáneo de Góngora y con el que lo compara no igualandolo pero sí, al menos, destacando también el valor de una obra lírica de parecida métrica a las SOLEDADES del cordobés.

Más interesante me ha parecido SKETCH DE LA NUEVA PINTURA, en la que el lector tiene la oportunidad de mirar al arte pictórico con los ojos del poeta. Lorca realiza una defensa radical de las que son entonces últimas tendencias, como el cubismo de Picasso y Juan Gris, o el superrealismo (así lo llama) de Dalí y Miró. Un pasaje minúsculo:

(...) revela también el fracaso de la pintura del siglo XIX y, con él, de toda la pintura histórica. Ya se ha pintado de todas las maneras, admirablemente, prodigiosamente. La nueva pintura en mantillas emprende un nuevo camino de aliento puro, que hay que alentar.


(ahora...en las nuevas creaciones: cubismo, dadaísmo, superrealismo...) el pintor crea la imagen plástica que fija y orienta la emoción. Con unos cuantos objetos le basta. Parte de ellos y los crea de nuevo, mejor, descubre su intimidad, su meollo pictórico, que no ve el copista.



Creo que es perspectiva, en general, bastante original la que del poeta aquí se ofrece. Una visión estética del mundo, según Lorca, porque cuando habla de Góngora o de Soto de Rojas, de Quevedo, de Lope y sus poemas o la pintura de Miró o Picasso el lector está recibiendo una idea poética, una visión del mundo y de la literatura que se encuentra entre las más interesantes que, al menos yo, he podido catar.

Pero de entre todas debo destacar tres conferencias que me han parecido conmovedoras, emocionantes. Dos de ellas ahondan en su idea poética. Les dedicaré una entrada: IMAGINACIÓN, INSPIRACIÓN, EVASIÓN una. La otra JUEGO Y TEORÍA DEL DUENDE, que me parece imprescindible para entender a Lorca. Cerraré la serie con las CANCIONES DE CUNA, otro día. 

(el poeta...) oye el fluir de grandes ríos; hasta su frente llega la frescura de los juncos que se mecen "en ninguna parte". Quiere sentir el diálogo de los insectos bajo las ramas increíbles. Quiere penetrar la música de la corriente de la savia en el silencio oscuro de los grandes troncos. Quiere comprender el alfabeto Morse que habla el corazón de la muchacha dormida.

martes, 21 de septiembre de 2010

CONFERENCIAS I

Durante un par de épocas distintas algunos arreones lorquianos me tuvieron confuso, nervioso, algo perdido entre deseos complejos, imágenes surrealistas, versos tan sencillos que suponían un reto perdido al intelecto pero un caudal noble de visiones, de esas que se leen como quien disfruta con la percepción de una imagen persuasiva, sin la necesidad de conocer a fondo sus ringurrangos ni cualidades específicas ni de adquirir nuevos conocimientos. Sólo dejarse llevar envuelto en la expresión bella. Para mi el surrealismo de Lorca consiste, sobre todo, en eso. Expresión bella.


Dicho así no hay por qué establecer diferencia alguna entre Federico García Lorca y el resto de los poetas que hicieron su obra en español. Por aquí no se pretende, en cualquier caso, establecer un canon ni destacar a los mejores, empresa esta imposible por un lado y, por el otro, pretenciosa, además de innecesaria. Esta guía que se va construyendo a paso lento trata tan sólo de ser una referencia, servirá a los que coincidan con el librero en sus gustos y para los que no, para tomar parte de una forma de lectura o para alejarse de ella todo lo que se pueda. Pero aún es pronto y tan sólo los cimientos van quedando listos.


El desconcierto de la obra lorquiana puede llegar a hacerse incorregible y es fácil sentir una atracción traidora, casi tramposa. En la juventud uno se acerca a los versos del granadino atraído por el contexto que lo encandila, que habla de él de forma tan generosa y, a la vez, tan poética. Porque, no sé si se han fijado, una las cosas que con él pasan es que se le nombra poéticamente. Los peridostas, los críticos han sido poetas cuando hablaban de la persona de Lorca.

La verdad es que tenía muchas ganas de dejar por aquí la huella del granadino y finalmente lo haré, pero a mi manera. POETA EN NUEVA YORK había sido la obra escogida antes de que cambiara de opinión. Andaba repasando parte de la obra en una edición de Galaxia (no venal) de la que el librero dispone, bastante lujosa, en papel biblia y todo, y fue cuando me decidí. La prosa de Lorca es rica como su poesía y, además, contiene el misterio de algunas de sus principales obras poéticas. Al menos en sus conferencias. Ya digo que leía en la edición de Galaxia titulada OBRA COMPLETAS. El tercer tomo de ellas, el de prosas, abre con su CONFERENCIAS, doce en total, cinco más que las que vienen en el libro que voy a recomendar. De entre ellas se echa especialmente de menos ARQUITECTURA DEL CANTE JONDO; POETA EN NUEVA YORK; y también RECITAL DEL ROMANCERO GITANO. Las tres se caracterizan, entre otras cosas, porque hacen referencia directa a otros textos o porque, directamente, dependen de reproducciones que Lorca hacía en audio. Así que de alguna manera se entiende que falte. Voy a hablar de ellas hoy, y en proximos días entro más en la edición de Comares, la que digo que voy a recomendar.





Cante jondo, de George Apperley
En ARQUITECTURA DEL CANTE JONDO Lorca empieza su conferencia así:


Sería renegar de mí si yo no dijese que esta conferencia es sólo una maqueta de frío yeso, donde las nervaduras son esparto y el aire, cal muerta de pared. No se puede decir misa en un segundo ni en una hora explicar, sugerir o colorear lo que se ha hecho en tantos siglos. Todos habéis oído hablar del cante jondo y seguramente tenéis una idea más o menos exacta de él; pero es casi seguro que a los no iniciados en su trascendencia histórica, artística o a los ignorantes de su ámbito emotivo evoca una falsa España de bajo fondo llena con los últimos residuos que dejó en el aire la bailarina del mal fuego y los bucles empapados en vino que lograron triunfar en París.



Tras quedar ancho pasa a distinguir canto jondo de flamenco, derivado este de aquel cante primitivo que debió de tener origen, según nos cuenta, en los ritmos primitivos de la India. Rítmicamente el flmenco es más concreto, el cante jondo parece inseguro, titubeante, conserva la magia y el misterio, al igual que su cante, de tintes orientales, frente al europeizado flamenco. Distintos, por tanto:

el cante jondo, acercándose a los primitivos sistemas musicales, es tan sólo un perfecto balbuceo, una maravillosa ondulación melódica, que rompe las celdas sonoras de nuestra escala atemperada, que no cabe en el pentagrama rígido y frío de nuestra música actual y quiebra en pequeños cristalitos las flores cerradas de los semitonos.

Así atrapa el conferenciante al conferenciado, el escritor a su lector. Mientras va explicando el origen del cante jondo, el de los gitanos mismos, lo esencial de la península que lo distingue de otras músicas indias y de otras músicas gitanas, pincha discos, pone ejemplos de canciones y artistas (La Niña de los peines, Manuel Torres...) de coplas de amor y de cárcel (tan típicas de la siguiriya) y profundiza en el sentimiento, más allá de la técnica y del espectáculo, en el duende del que se hablará otro día por aquí, pero con la mediación de ejemplos orales, cuestión esta que impide en algunos momentos que la lectura fluya. Y a pesar de todo: l

La siguiriya es como un cautiverio que quema la garganta y la lengua del que la dice. Hay que prevenirse contra su fuego y cantarla en su hora precisa y con religiosidad y sin frivolidad.


Ya se ve que aquellas conferencias debieron ser delicia. No recuerdo en cuál de ellas Lorca se refería a la necesidad que tenía él, como orador mediocre, de llevarlas a cabo como lectura de manuscritos. Asegura, además, en ese pasaje, que esta práctica se toma más en serio la conferencia que, además, hace llegarla al público de manera auténtica, completamente sincera, irreprochable.


Dibujo de Lorca
A propósito de POETA EN NUEVA YORK Lorca explica los sentimientos que trataba de hacer llegar al lector mientras acomete la lectura de varios poemas. Aquí también voy a transcribir el comienzo de aquella conferencia. Lean, por favor:



Señoras y señores:
Siempre que hablo ante mucha gente me parece que me he equivocado de puerta. Unas manos amigas me han empujado y me encuentro aquí. La mitad de la gente va perdida entre telones, árboles pintados y fuentes de hojalata y, cuando creen encontrar su cuarto o círculo de tibio sol, se encuentran con un caimán que los traga o... con el público, como yo en este momento. Y hoy no tengo más espectáculo que una poesía amarga, pero viva, que creo podrá abrir sus ojos a fuerza de latigazos que yo le dé.

El poeta (público al bolsillo, claro) se disculpa enseguida por la imposibilidad de cualquier oyente de apreciar la calidad de un poema en una sola escucha, y asegura que para el caso concreto aún es peor:  

por estar [los poemas de la obra que pasará a leer] llenos de hechos poéticos dentro exclusivamente de una lógica lírica y trabados tupidamente sobre el sentimiento humano y la arquitectura del poema,  [y que] no son aptos para ser comprendidos rápidamente sin la ayuda cordial del duende.

Luego pasa a los poemas en los que trata de explicar los sentimientos que plasmaba en ellos: la soledad, la geometría imponente de la ciudad, la angustia de sus habitantes, la vida de los negros, con sus ritmos, su espíritu y su aislamiento resignado:  

Yo vi en un cabaret -Small Paradise- cuya masa de público danzante era negra, mojada y grumosa como una caja de huevas de caviar, una bailarina desnuda que se agitaba convulsamente bajo una invisible lluvia de fuego. Pero, cuando todo el mundo gritaba como creyéndola poseída por el ritmo, pude sorprender un momento en sus ojos la reserva, la lejanía, la certeza de su ausencia ante el público de extranjeros y americanos que la admiraba. Como ella era todo Harlem.

Pero en el texto los poemas no aparecen. Hay que recurrir a ellos a algún otro modo porque si no la lectura no es natural. Me parece que es un error grave, ya que, al fin y al cabo, ni siquiera se hace referencia todos los poemas de la obra. De hecho ni siquiera el poemario está cerrado y algunos de los futuros aún faltan. El caso es que Lorca sigue recitando sus poemas y mostrando los sentimientos que trataba de provocar (cosa distinta es explicar los poemas, ya se sabe que eso es casi un asesinato) en el lector. Habla de Wall Street, de la multitud como masa, encuentra la salida en el bosque... en fin, cuenta su experiencia en Nueva York hasta que se separa de la ciudad para acabar en La Habana, con su SON DE NEGROS, ausente.






Por último, se echa de menos en el libro que comentaré estos días la conferencia-recital  sobre el Romancero Gitano, la más corta de las tres de hoy y en la que el poeta vuelve a llamar la atención sobre su sentido profundo, contra una imagen popularmente adulterada de sus poemas de esta obra:


(...) el libro es un retablo de Andalucía, con gitanos, caballos, arcángeles, planetas, con su brisa judía, con su brisa romana, con ríos, con crímenes, con la nota vulgar del contrabandista y la nota celeste de los niños desnudos de Córdoba que burlan a san Rafael. Un libro donde apenas si está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve. Y ahora lo voy a decir. Un libro antipintoresco, antifolclórico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta; donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde no hay más que un solo personaje, grande y oscuro como un cielo de estío, un solo personaje que es la Pena, que se filtra en el tuétano de los huesos y en la savia de los árboles, y que no tiene nada que ver con la melancolía, ni con la nostalgia, ni con ninguna otra aflicción o dolencia del ánimo; que es un sentimiento más celeste que terrestre; pena andaluza que es una lucha de la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender.

Nos dice que él trató de mezclar en su obra el romance  típico, la narración de hechos de antaño, con el lírico, con la canción, y que es así como define el estilo particular de esta obra, en la que mezcla mito y realidad, misterio y geometría.


En fin, que aquí quedan estas tres breves muestras de lo que da de sí la narrativa lorquiana en sus conferencias. Espero que hayan gustado, a quienes no lo conocían, estos textos que Lorca leyó alguna vez delante de un público que, por fuerza, debió permanecer entre atento y alucinado. Supongo que muchos de los que pasáis por aquí habréis asistido a alguna conferencia interesante. También lo hizo el librero. Pero sé que en su fueroninterno hubiera deseado ser parte del público de cualquiera de las que comentaremos estos días, que quizá la hubiera cambiado por cualquiera de las otras. 

lunes, 30 de agosto de 2010




primer paseo por los rincones de Olmedo








s i e t e










Señoras y señores:
En esta conferencia no pretendo, como en las anteriores, definir, sino subrayar; no quiero dibujar, sino sugerir. Animar, en un exacto sentido. Herir pájaros soñolientos. Donde hay un rincón oscuro, poner un reflejo de nube alargada y regalar unos cuantos espejos de bolsillo a las señoras que asisten.
He querido bajar a la ribera de los juncos. Por debajo de las tejas amarillas. A la salida de las aldeas, donde el tigre se come a los niños. Estoy en este momento lejos del poeta que mira el reloj, lejos de poeta que lucha con la estatua, que lucha con el sueño, que lucha con la anatomía. He huido de todos mis amigos y me voy con aquel muchacho que se come la fruta verde y mira cómo las hormigas devoran el pájaro aplastado por el automóvil.





***


autor
Federico García Lorca

(pasaje)

libro
Conferencias: Canciones de cuna españolas

domingo, 15 de agosto de 2010


primer paseo por los rincones de Olmedo






s e i s








Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa formas. (Hesíodo aprendió de ella.) Pan de oro o pliegue de túnica, el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles. En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre. Y rechazar al ángel, y dar un puntapié a la musa, y perder el miedo a la sonrisa de violetas que exhala la poesía del XVIII y al gran telescopio en cuyos cristales se durme la musa, enferma de límites.




***


autor
Federico García Lorca

(pasaje)

libro
Conferencias: Juego y teoría del duende.

lunes, 4 de enero de 2010

________RINCONES VIII________

______________________

¡Dios mío, he venido con

la semilla de las preguntas!

Las sembré y no florecieron.


(Un grillo canta
bajo la luna)

¡Dios mío, he llegado con

las corolas de las respuestas,

pero el viento no las deshoja!


(Gira la naranja irisiada de la tierra.)

¡Dios mío, Lázaro soy!
Llena de aurora mi tumba,
da a mi carro negros potros.

(Por el monte lírico
se pone la luna.)

¡Dios mío, me sentaré
sin pregunta y con respuesta!

a ver moverse las ramas.

(Gira la naranja
irisiada de la tierra.)
_________________________________

Federico García Lorca

Abandono.
SUITES.