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lunes, 17 de noviembre de 2014

LIBRO DE LA SEMANA

5. Estamos alrededor de la mesa. Somos ocho o diez alumnos. Leemos fragmentos de EL BURLADOR DE SEVILLA, de EL CASTIGO SIN VENGANZA, EL CABALLERO DE OLMEDO, FUENTEOVEJUNA... en fin... tratamos de hacer entre todos los compañeros el todo que Esther nos propone y seguimos sus pautas en la medida de lo posible: lo pasamos bien en La Guardería, el aula donde la directora de Pie Izquierdo nos imparte su taller. M. es compañera de curso y,  como yo, oyente Radio 3. Voy a que, igual que me pasó a mí, fue en esa emisora donde ella oyó hablar de OPEN, las memorias del tenista Andre Agassi que tan interesantes están pareciendo a todo el mundo. Yo he leído las primeras páginas y he de decir que, efecticamente, empiezan con fuerza desgarradora. Creo que es el libro más interesante que vendí la semana pasada.

Andre Agassi / J. R. Moehringer, 2014.
(Trad. Juanjo Estrella González)
Nefelibata, 2014. 

482 páginas.
19.80 €.

lunes, 20 de octubre de 2014

LIBRO DE LA SEMANA

1. El sábado 18 de octubre entra en la tienda C. Amiga, sobre todo, porque allá, muy a principio de siglo, hizo conmigo y el resto de francachelos algunos de los pases de PROHIBIDO SUICIDARSE EN PRIMAVERA, de Alejandro Casona. Últimamente la veo algo, casi nada durante algunos años. Siempre viene a verme y también esta vez quería un libro. Me dijo que le recomendara uno y yo le saqué cuatro a elegir: EL TENIENTE STURM, de Ernst Jünger (Tusquets), la narración que en prosa ha hecho Italo Calvino del ORLANDO FURIOSO de Ludovico Ariosto (Siruela), la novela LOS EXTRAÑOS, de Vicente Valero (Periférica), y RELATOS AUTOBIOGRÁFICOS, de Thomas Bernhard. La cuestión es que me decidí por recomendarle mis lecturas pendientes. C. se decidió por Thomas Bernhard. Este es el libro de la semana pasada porque es el libro más interesante que he vendido:


Thomas Bernhard, desde 1983.
Anagrama.
Traducción, Miguel Sáenz.

496 páginas.
21.90 €.

martes, 11 de marzo de 2014

EL VIEJO LEÓN. Tolstoi, un retrato literario.

Mauricio Wiesenthal, 2010.
Edhasa, 2010.

256 páginas.
Pvp 7, 95 €.

Paso ahora por una pequeña racha biográfica de dos libros, el primero de los cuales trata la vida de Tolstoi. La motivación primera fue la lectura de ANA KARENINA (1877), de la que poco he hablado por aquí y, en general, no ha suscitado mucha conversación en otros ámbitos. En cualquier caso me pareció un libro excepcional y como ya al final de su lectura me venía preguntando cómo sería el escritor que abordaba aquella gran historia del final del XIX ruso -y, también, del final de la época aristocrática de zares, nobles propietarios y salones de lujo- pues me busqué la vida para poder hablar de ello aquí. La manera, claro está, fue dar con un autor hispánico: me encontré con Mauricio Wiesenthal entonces.

Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943) tiene fama de ser escritor prolífico que va a su aire. De entre sus obras él mismo destaca en esta que hemos leído LUZ DE VÍSPERAS, EL ESNOBISMO DE LAS GOLONDRINAS y LIBRO DE RÉQUIEMS. Nos dicen que es viajero empedernido y que le gusta hablar de sus viajes. Quizá eso lo haya notado yo más de la cuenta en la primera parte del libro, con motivo de una percepción personalista hasta el punto de no saber si estaba leyendo una obra sobre Tolstoi (Iásnaia Poliana, 1828 - 1910)  o más bien sobre el propio Weisenthal. Es algo que debe tener en cuenta quien se acercque a este libro, al igual que la advertencia que hace pronto y que debe complementar a la que yo doy: "Para presentar a un personaje se necesita explicar una vida. Y para contar una vida es necesario enfrentar las opiniones de un lado y de otro en diálogos y diatribas, pero sin retroceder ante la confesión y ante el monólogo... Una vida sólo se revela en contraste con las luces de su fondo, con su paisaje, con su ambiente, con el decorado de su tiempo, con las existencias que la rodean. Hay que escribir cien vidas para iluminar un fragmento de obra. Por eso estoy convencido de que no se puede escribir tampoco una buena biografía o un apunte de una vida sin novelarlo..."  Nuestro autor de hoy utiliza, busca y encuentra testigos, relaciones con Tolstoi en un viaje que hizo a la Rusia soviética y en el que se recrea en la nostalgia de quienes echan de menos las viejas costumbres de la  tradición cristiana y, en general, una forma de vida que tenía que ver más con la costumbre adquirida que lo que luego muchos sintieron como impostura.

La idea central, de la que parte y a la que vuelve Wiesenthal una y otra vez, es la de la autoridad moral, Tolstoi como modelo de conducta por gracia de su virtud cristiana, más allá de la iglesia ortodoxa que acabó por excomulgarle y también  de su propia familia que acabó dividida y que sufrió una falla que resultó infranqueable entre él y su esposa, Sofía. En sus contradicciones está su mayor atractivo y su honestidad. "Nace señor feudal, vive una juventud despreocupada, se educa viajando como un hombre de espíritu y, sin embargo, se siente como un campesino". O también: "Cuentan su fortuna en almas, es decir en siervos. Y Iásnaia Poliana está rodeada de aldeas humildes cuyos setecientos habitantes trabajaban para la familia Tolstoi". Lyovin, uno de los personajes centrales de ANA KARENINA, es un personaje claramente autobiográfico en el que se condensan sus dudas acerca de la propiedad y el trato del campesinado. No olvidemos que esto es un retrato literario.

Wiesenthal nos contaba en el centenario de la muerte de Tolstoi, con prosa entusiasta, cómo León Tolstoi se formó como persona y escritor, qué le motivó a redactar su otra gran obra universalmente reconocida -GUERRA Y PAZ- y cómo afrontaba sus horas de escritorio, ayudado fundamentalmente por su mujer aunque luego también por su hija Sacha. Su historia personal -sus relaciones con Turgueniev, Chéjov, Repin, Gorki fundamentalmente- trasciende el ámbito de Iásnaia Poliana, como literato pero también como espíritu humano -quizá la imagen del gran olmo bajo el cual se colgaba la campana con la que avisaba de la hora de comer a los niños adoptados en la finca sea la más representativa- o maestro moral que influyó en una persona -personaje histórico- tan determinante como Gandhi, quién aseguro basarse en las odeas del pensador Tolstoi, de quien se declaró discípulo.

Para terminar el relato, justo antes del magnífico apéndice que Wiesenthal llama ÁLBUM PARA LA MEMORIA, compuesto por sugerentes fotos acompañadas de descripciones minuciosas -a veces tomadas del relato anterior- el autor nos hace una última declaración que sería de intenciones si hubiera formado parte de una introducción: "Esta es la historia sencilla de un viejo peregrino que siguió las huellas de Tolstoi y buscó a sus amigos y discípulos, cuando el mundo parecía haberlos olvidado. No faltarán eruditos, críticos y estudiosos bien preparados que puedan explicar otros contenidos de la obra y el pensamiento de Tolstoi". Pues así acabo yo también.


lunes, 11 de marzo de 2013

Dionisio Ridruejo


Manuel Penella (Buenos Aires, 1951) es autor conocido por sus trabajos sobre personajes de la derecha española. Con él tengo en común el interés por Nietzsche y, mira por donde, la vida de este poeta: Dionisio Ridruejo, poeta poco conocido,  controvertido y atractivo.

Manuel Penella, 2012.
RBA, 2013
570 páginas.
24 €.

Lo esencial no es lo que se hace del hombre, sino lo
que él hace de lo que se ha hecho de él.
Jean-Paul Sartre.

Dionisio Ridruejo fue una de las grandes figuras de nuestro siglo XX. No hubo ningún avatar de nuestra historia en el que no estuviese presente, como actor principal o secundario, o como testigo de excepción. Estrechó la mano de José Antonio Primo de Rivera, la de Franco, la de Hitler, la de Mussolini, pero también la del ignoto anarquista preso Félix Carrasquer, y la de los principales promotores de la Transición, casi todos ellos en la llista de sus conocidos y amigos. No sé de caso igual. Además, tiene una biografía digna de ser contada, con poesías, con amores, con tiros, con momentos de gloria y de oscuridad, y hasta con frío carcelario. Por eso he puesto tanto esfuerzo en este libro.

Su biografía puede servir de introducción a la historia del siglo XX, para los estudiantes que empiezan, al tiempo que puede ser de interés  para los estudiosos que gustan de los matices y que ahora mismo están luchando por liberarnos de los esquemas maniqueos a los que, por otra parte, somos muy propensos. En gran medida por culpa de la censura franquista, por una muerte prematura, en el umbral de la Transición, y por las peculiaridades del caso, Ridruejo permanece en una zona de penumbra, lo que se presta a los juicios precipitados y empobrecedores.

Entre las personas que no conocieron a Ridruejo y que hablan de oídas, todavía saltan los viejos resortes. Por el lado de la derecha, es como si todavía no se le hubiese perdonado su frontal oposición al franquismo; por el lado de la izquierda, se sospecha que su conversión al democratismo no fue honrada. Hasta he oído decir que, simplemente, fue "contradictorio". A lo que hay que añadir una curiosidad psicológica: sentado el principio de fue un gran hombre, una persona noble y de buena voluntad, su simple mención irrita a quienes por andar faltos de seguridad interna y cortos de admiración se perciben moralmente por debajo (al meterse ellos solos en una comparación). Abundan las personas a las que les cuesta horrores reconocer alguna virtud a quien haya tenido como punto de partida el fascismo. Es mucho peor haber sido fascista que estalinista; esto se puede perdonar, aquello parece que no. Y sigue vigente el hábito, ya denunciado por Ortega y Gasset, de tirar a matar contra aquel que se eleve sobre la línea media.

¿Cómo fue posible la transformación de un chico de pueblo en un fascista? ¿Qué clase  de fascismo era el falangismo? ¿Qué hizo el falangista Dionisio Ridruejo por sus ideales revolucionarios? ¿En qué términos se produjo su primera ruptura con el general Francisco Franco, en 1942? ¿Cómo y cuándo se transformó en un demócrata? ¿Qué h Dionisio Ridruejo por su nuevo ideario? ¿Qué lugar le corresponde en la gesta de la oposición al franquismo? La presente biografía ofrece las respuestas al hilo de su vida. Por una vez al menos, conviene ir despacio y empezar por el principio, desde su infancia en El Burgo de Osma. Nos será dado contemplar una existencia auténtica, de una coherencia notable a despecho de las opniones superficiales. Nada hubo en ella de banal. En los momentos decisivos no se refugió en los impersonales "se dice", o "se debe", o "se hace". He aquí un poeta que tomó decisiones, que fue libre en circunstancias francamente adversas para la libertad.

Al interés por la figura histórica quisiera sumar el interés por la persona capaz de semejante ejercicio. Anticiparé que fue un hombre muy completo, en el sentido renacentista de la expresión, lo que suyo es interesante, al menos para mí. Su vida, tomada en conjunto, pasó por dos grandes fases, la estética y la ética, esto en la terminología de Kierkegaard, perfectamente aplicable al caso. Es muy llamativo que fuese capaz de pasar de la una a la otra, algo muy meritorio desde la óptica del pensador danés. En Dionisio Ridruejo, el poeta, nunca se produjo un divorcio entre ambos planos de la existencia, pero, si se estudia su vida con atención, destaca el predominio de lo estético sobre lo ético en sus años juveniles, y el predominio de lo ético sobre lo estético después. Kierkegaard nos retrata la vida del esteta: una vida ligera, apasionada, impulsiva, gozosa, expansiva, tan irrefrenable como irreflexiva. Así fue la vida del joven Ridruejo, bien entendido que no faltó en su caso, durante la Guerra Civil española, un móvil moral, pues se sentía luchando, aunque nos cueste creerlo, por una sociedad más justa. Al entrar en la madurez, se produjo un gran cambio y se impuso el modo de vivir ético. En adelante y hasta el final vivió de manera reflexiva, seria, sometido al cumplimiento del deber, en función de las exigencias de una existencia auténtica, asumiendo radicalmente como propios los imperativos morales que las circunstancias aconsejaban soslayar. Con estos rasgos, su modo de vida de madurez corresponde al estadio ético retratado por Kierkegaard. Le veremos jugarse serenamente el yipo para estar en paz consigo mismo, como le habremos visto arrostrar riesgos incalculables de manera harto menos reflexiva en perído anterior.

Lo que aquí ofrezco es una versión de la vida de Dionisio Ridruejo, con la particularidad de que he tratado de meterme en su piel -la tarea del biógrafo-, para lo cual, siempre que he podido, he buscado apoyo en sus confidencias y en sus textos, preferentemente en los menos conocidos, en los censurados, en los apuntes y en los borradores. He procurado ceñirme, en la medida de lo posible, a la perspectivade Ridruejo, situándole en su contexto, enriquecido con las referencias que hoy poseemos. Por momentos, le veremos actuar a ciegas, ignorando aspectos der la realidad que a nosotros nos pueden parecer obvios. Con ello, sin embargo, a mis ojos no sale empequeñecido. Ningún ser humano se puede librar de que la historia le juegue malas pasadas.

Manuel Penella Heller,
Madrid, junio de 2012.

viernes, 17 de junio de 2011

Una autobigrafía soterrada

Título, Una autobiografía soterrada.
Autor, Sergio Pitol, 2011.
Editorial, Anagrama, 2011.

140 páginas.
Pvp,14, 50 €

A propósito del último de los apuntes que colgué por aquí –CUENTOS DE VERDAD-, y en el que ya comentara que la de la posibilidad de realidad sin cuento es una preocupación que exponía a partir de las lecturas que estaba haciendo de Pitol y de Fogwill añado, ahora que voy a escribir sobre el mexicano, mi propia visión del asunto: Entiendo que la realidad no puede ser sin el cuento porque la realidad necesita ser contada. La conclusión a la que llego no sólo puede justificarse fácilmente sino que, además, se puede estirar en varios sentidos. Ahí lo dejo por si a alguien interesa polemizar sobre ello.

Como soy capaz de pensar varias cosas en un día (siempre y cuando no sean muy diferentes unas de otras) y últimamente me da por hacer públicas mis reflexiones hago lo propio con una última que, además, supongo que interesará porque tiene que ver, más directamente, con el blog, con su forma. Aunque ya me voy torciendo tengo la intención firme de acortar radicalmente mis reseñas hasta hacer de estas un empujón que anime a la lectura (o una bofetada en sentido contrario) antes que un pretendido (tantas veces sólo pretencioso) análisis de la obra que se reseñe. Por ejemplificar: estos dos párrafos que ya mi lector lleva leídos podrían explicar la impresión que me ha dejado una obra. Lo intento a partir del siguiente.


***

Sergio Pitol es mexicano de 1933 y es autor de cuento, de novela y de un estilo de ensayo que cultiva aliñándolo con personajes de ficción y que, evidentemente, no podría definirse como perteneciente a género alguno. Por ir adelantando digo que si algo ha logrado este ensayo que hoy reseño es que me interese por su obra anterior.

Por sí también ha sido interesante. Comienza ensayando sobre el cuento, lo que para él significa, cómo cabe definirlo y aporta opiniones de otros cuentistas reputados: valgan como representantes Antón Chéjov, Henry James y Julio Cortázar. Como para meter baza.

Enseguida el Pitol nos narra algo de su biografía, la parte fundamental en cuanto que trata su formación como escritor, y lo hace en tercera persona, como si de un cuento se tratara. Es decir, cuenta su vida y nos hace llegar la realidad de aquellos días que -preste atención, lector- son gracias a su expresión sobre papel, en un orden, en un sentido, reales.  Nombra a sus amigos de entonces, los que formaban su generación, nos narra su gran viaje a La Habana, no exento de accidentes, su estancia, ya prácticamente literaria, en lugares y tiempos que empaparon de vida su literatura, o al revés..., y al poco nos explica que, en cualquier caso, él fue un escritor  independiente por cuanto que pasó la mayor parte de su vida literaria fuera de su país, en Europa: fue editor y  traductor durante una etapa, y diplomático durante una segunda, y entre ambas escribió sus novelas EL TAÑIDO DE LA FLAUTA y JUEGOS FLORALES.

Pero lo fundamental es que nos deja ver el taller de creación: cómo idea: a partir de vivencias que, desde luego, han de cobrar su mayor sentido al ser recordadas, al ser contadas. Y, luego, su manera en enfocar las historias, de estructurarlas: alrededor de una oquedad o misterio que no se desvela. Confiesa la influencia que ha recibido de la novela policíaca, de películas como TO BE OR NOT TO BE, así como su labor de traductor de autores como Henry James.

Si algo no me ha gustado es la repetición de ideas que aparecen en los capítulos –siempre encabezados por una foto del autor, cuya imagen madura con lógica aplastante- una de las cuales es que todos los géneros caben en todos. Algo en lo que, según parece, se ha aplicado (el cuento, claro). Además algún consejo y una lista de escritores contemporáneos que, a su juicio, permanecerán y que, supongo, a usted como lector le interesa conocer. De propina una entrevista que le hace Carlos Monsiváis, uno de los suyos, por supuesto. Valoración: interesante, me ha dispuesto a leer, por lo menos, sus cuentos. Trataré de empezar por NOCTURNO DE BUJARA (o Vals de Mefisto).

martes, 9 de febrero de 2010

MAÑANA NO SERÁ LO QUE DIOS QUIERA.

Luis García Montero. Alfaguara, 2009.
420 páginas. 19, 50 euros.


Es este un relato que durante el mes de enero he leído con interés a pesar de su extensión. No es que no me gusten los libros cuando son largos, es que habiéndolos cortos tiendo a elegir estos en los que su lectura se mantiene reciente en mi memoria aún cuando ha pasado tiempo desde que fuera realizada. Libros tan largos como el que ahora presento me recuerdan a las frases del periodista Hermida, que cuando llegaba al final de ellas, cuando por fin lograba concluirlas, uno ya no recordaba cómo habían empezado. En fin, para eso están las libretas. En cualquier caso, hace tiempo que no puedo elegir mis lecturas, así que da igual lo que me guste y lo que me deje de gustar. A nadie importa lo que no me haya gustado nunca.

Como todo el mundo que conoce a García Montero yo lo conozco de que es poeta (sobre todo poeta). Sin embargo, ya en 2008 lo descubrí como un narrador eficaz y muy interesante: Anagrama publicó por aquel entonces INQUIETUDES BÁRBARAS, un ensayo en el que el autor reivindicaba un humanismo que (entiendo que con razón) echaba de menos en unas sociedades sofisticadas y que perdieron la política y buena parte de la ética como referencias culturales que en algún momento justificaron muestras de orgullo europeo, como no siendo ahora ni sombra de lo que nos hizo posibles hace ya mucho tiempo, al principio. Otros ensayos forman parte de la bibliografía de nuestro autor de hoy.

Angel González también fue poeta. De los más reconocidos y también de los más leídos en España. Un tipo del que nunca entendí cómo pudo dedicarse a las letras con un nombre tan corriente, la verdad. García Montero lo lleva reivindicando mucho tiempo, fueron amigos mucho tiempo y parece que lo siguen siendo aún después de que el ovetense nos dijera adiós a casi todos y en 2008, fecha poco concreta que el granadino ni siquiera menta en el libro. Un detalle. Poético.

El González nació en Oviedo en 1925, en un España convulsa que ya todo el mundo sabe cómo acabó. Luis García Montero hace una biografía de su época infantil y juvenil, hasta la edad adulta, justo antes de que se hiciera madrileño. Lo que el lector interesado en el tema va a encontrar es, por supuesto, una biografía poética, en la que las circunstancias son aprovechadas, sobre todo, sentimentalmente y sin caer en la cursilería: las guerras hacen inútil el instinto de protección de las madres, nos dice. Esto no es una cursilería, pero tampoco es un puñetazo en la boca del estómago. Yo creo que es la escena de LA NARANJA MECÁNICA en la que el enfermo social es artificialmente obligado a mirar una pantalla: las guerras hacen inútil el instinto de protección de las madres. Con letras gordas.

Familia republicana, padre muerto, guerra, hermano exiliado, hermano muerto, hermana sin trabajo, madre sin trabajo, sótano que les protegiera de las bombas, vecina que baja en sostén y bragas sin poder esconderse de las pícaras miradas de los niños, de las sonrisas maliciosas de los padres, amigos en el barrio, moros militarizados, inquilinos fascistas en la casa de Ángel, que tenían sus propias historias que contar, sus propias circunstancias, comiendo todos juntos a la mesa, un obús que atraviesa el salón una tarde como otra cualquiera y sin dejar desgracias personales... y la literatura: descubrimiento de Rubén Darío, de Alejandro Casona, de Gerardo Diego (para los meses muertos no siembran ataúdes los sepultureros)... y, en definitiva, el crecer de un niño que sólo puede ser entendido como fatalidad. Porque la infancia de Ángel González fue, como se entenderá, muy dura. Y también muy dura porque no fue tan dura como la de algunos de sus familiares.

Pero, cuidado, apenas he sido capaz de borrarme la sonrisa durante la lectura de este libro. No necesitaba hacerlo. El anecdotario es larguísimo, y como García Montero lo depura hasta hacer de ello algo metafórico, con una prosa cuidadísima y ligera, he disfrutado estando en la personalidad infantil de un poeta al que el granadino presenta en su primera página como mezcla de filósofo clásico y de anciano del lugar. Un niño al que le costó mucho adecuarse al sistema franquista de enseñanza (empezó muy tarde la escuela por deseo de su padre) y que creció con el el dolor de quien es menospreciado desde la ignorancia. Hasta gran poeta, pasando por su círculo literario de amigos, llegando un día a Madrid. Ese tipo al que, cuando bebe, el alcohol se le sube a los pies. Acabándose nuestro libro de hoy.