Vaya por delante que el título de esta entrada es engañoso. En dos sentidos. Uno respecto al título del libro al que hago referencia muy brevemente: se trata, en realidad, de SIETE CUENTOS IMPOSIBLES, de Javier Argüello. El otro respecto a mi lectura real, pues sólo he leído tres de los siete cuentos de que consta, no he podido ir más allá. ¿Que por qué? Porque Argüello se ha empeñado en ellos en explicar ciertos mecanismos que no sólo no me interesan sino que creo de interés malsano. La ficción de estos cuentos entra tanto en el detalle que aburre.
No seré yo quien diga al argentino Argüello cómo ha de escribir ni cómo se relacionan realidad y ficción, ni sus posibilidades estéticas o filosóficas. Ya había leído su libro posterior, EL MAR DE TODOS LOS MUERTOS, una novela en la que la fantasía, la imaginación cobra tanta entidad que se mezcla con la realidad de un frustrado escritor en retirada, y me gustó mucho. Y me pareció madura e inteligente. Y divertida. Desde entonces tenía en mente echar mano a este libro de cuentos que tanto me ha decepcionado y que me gustaría que ciertos editores dejaran de inflar hasta la genialidad, supuesta y falsa, de estos textos que quedan ya muy lejos de su segunda obra. Sinceramente, espero que el Argüello escriba tanto que se olvide que estos cuentos imposibles fueron alguna vez.
Me he pasado a NADA, de la Laforet. Autora pendiente y, por lo que llevo leído, imperdonablemente pendiente. No sé si saben aquello de que los personajes de una obra no siempre son personas y a veces son sólo personajes. Personas ficticias. Me está interesando mucho más.
