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jueves, 20 de marzo de 2014

EN ESCENA: PRIMERA TERTULIA DEL CONSTIPADO EN 2014.

Este año hemos adelantado las tertulias del constipado unos cuatro meses y el pasado 15 de marzo pudimos celebrar la primera de ellas en la peña LA BRAGA. Que por aquí hacemos las cosas a lo grande es algo que no se puede negar. Vimos en el Centro de Artes Escénicas de San Pedro -lo que viene a ser el teatro del pueblo- CINCO HORAS CON MARIO, la adaptación de la novela de Miguel Delibes que José Samano ha hecho para la actriz Natalia Millán, y luego cenamos unas hamburguesas y unos kebabs y luego, aún no saciados de sangre,  rajamos de lo lindo: nos metimos con la Millán, con Samano y hasta con el propio Delibes, a salvo tras nuestros cubatas. Lo pasamos tan bien que estamos deseando crucificar el próximo montaje. Aunque nos guste: eso es lo de menos. A lo tonto a lo tonto puede que acabemos por fundar nuestra propia religión: estoy pensando un infierno ideal, a ver si me sale.

Una adaptación esta que no necesita mucho más que dar con la esencia de un texto rico en matices y posibilidades para resultar atractivo, conmovedor y divertido, pero de una diversión un tanto incómoda, que ruboriza al sonreír . Personalmente lo pasé bien y creo que lo mismo dijo la mayoría de tertulianos, aunque a partir de ciertas horas la conexión entre la lengua y el cerebro de los extáticos opinadores empieza a fallar de manera un tanto alarmante. Me sumo entre lo destacado esa noche a la opinión generalizada de que la luz no fue acertada, de que Natalia Millán estuvo bien por varios motivos includos la expresividad -que también a mí me pareció notable pero que fue especialmente destacada por muchos- y el  dinamismo logrado en la propuesta escénica, que hay quien criticó por excesivo en algunos momentos y a mi me pareció necesario.

No acabé de entender el desequilibrio moral en favor de Mario pero, en todo caso,  el montaje mantiene el atractivo en su complejidad psicológica y  formal -no olvidemos que sólo sabemos por boca de Menchu-, así como ofrece la posibilidad de un buen retrato social de la España conservadora de 1966. Lo mejor es que nos dio palique hasta las cuatro de la madrugada, y eso es una buena señal. Digo yo.

Dejo el enlace con la página de la compañía: ESTE.